|
* Las ZM de Guadalajara y Monterrey tienen precios de 5.50 y 6 pesos; 4.50 en la
zona conurbada del Estado de México
México, D. F., a 8 de octubre de 2007
tudf/001/07
En marzo de este
año los concesionarios del transporte público de la Ciudad de México entregamos
al Jefe de Gobierno y al Secretario de Transportes y Vialidad del Gobierno del
Distrito Federal un análisis, diagnóstico y propuesta que respalda nuestra
solicitud para ajustar el precio del servicio que prestamos, porque debido al
aumento en el costo de los combustibles, los vehículos y sus refacciones y la
falta del incremento tarifario desde 2005, hoy nos es imposible dar un servicio
de primera calidad con una tarifa de tercera categoría, muy inferior a la que
existe a nivel nacional y las principales zonas metropolitanas del país.
Hasta ahora el gobierno nos mantiene amarrados con una tarifa mínima de 2.50 y
3.50 pesos, cuando el valor del servicio en la Red de Transporte de Pasajeros (RTP)
del Distrito Federal es de 5.60 pesos, de los cuales 3.60 pesos son subsidiados
por los contribuyentes de la ciudad de México, haciendo creer a todos que 2.00
pesos es un precio justo para el transporte en la capital del país.
Saludamos las declaraciones del Jefe de Gobierno del Distrito Federal cuando
habla de un incremento del 10 o 15 por ciento. Sin embargo, es importante
mencionar que un ajuste porcentual de ese tamaño sólo nos permitiría saldar el
aumento a los combustibles, pero no resolvería el rezago de tantos años.
En términos llanos, expresamos que para dar un servicio de primera, como lo
queremos hacer en todos aspectos y nos lo exigen el gobierno y el público
usuario (parque vehicular en buen estado, conductores capacitados para operar
las unidades y atender a los usuarios, etc.), necesitamos contar con una tarifa
de primera.
Como dijimos antes, los servidores del transporte público de pasajeros en el
Distrito Federal somos concesionarios ya no de segunda, sino de tercera,
comparados con los de las zonas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey,
quienes cuentan con tarifas de $ 5.50 y $ 6.00, respectivamente, o los
transportistas de la zona conurbada con el Estado de México con un costo mínimo
del viaje de 4.50 pesos.
Solidarios con los habitantes del Distrito Federal y nuestros usuarios del
Estado de México, tampoco exigimos una compensación abrupta de tarifas a los
niveles antes mencionados, pero sí un ajuste prudente y gradual que nos permita
subsistir a los costos de operación de una industria de la cual se mantienen
cerca de 200 mil trabajadores sólo en el transporte de ruta fija y una cantidad
similar en el transporte individual o taxis.
Sin embargo, debemos recordar que a lo largo de estos meses la respuesta
gubernamental fue la de crear mesas de negociación, sin lograr un avance claro a
nuestra solicitud. Por el contrario, del Secretario de Transportes y Vialidad
sólo hemos recibido amenazas en los medios de información.
No nos es ajeno el discurso gubernamental cuando utiliza como principal
argumento para negar el ajuste de tarifas el de los accidentes. Tampoco es
desconocido para los medios de información y habitantes del Distrito Federal que
tales medidas son en perjuicio directo de los concesionarios del transporte e
indirecto de los usuarios que sufren las consecuencias, mientras el único
ganancioso de ellas es el Gobierno del Distrito Federal.
En tal sentido político han sido las últimas acciones del Secretario del
Transporte y Vialidad, cuando cancela las concesiones a quienes han tenido
accidentes. Una medida tal es arbitraria, una muestra de abuso de poder, hasta
en tanto no haya una legislación al respecto.
Asimismo, condiciona “un eventual aumento de tarifas” a que los transportistas
cumplamos con las nuevas disposiciones de tránsito. Es pertinente aclarar que
los transportistas cumplimos cotidianamente con las disposiciones de tránsito
porque, de otro modo, con los vehículos en los corralones o infraccionados, no
estaríamos en condiciones de dar el servicio al 85 por ciento de la gente que se
transporta en el Distrito Federal.
De igual forma, queremos hacer hincapié en que el Secretario dice desconocer que
esté en análisis un plan para aumentar las tarifas. Sin embargo, la Ley de
Transporte del Distrito Federal en su artículo 81 dice claramente: “Las tarifas
deberán revisarse durante el tercer trimestre de cada año”, por tanto, estas se
analizan anualmente.
Finalmente, es preciso decirle a la ciudadanía y reiterarle a los medios de
información: No somos los malos de la película. Una gaviota no hace verano, como
tampoco por casos aislados se nos va a juzgar a todos los transportistas, aunque
a veces una mentira mil veces repetida se convierta en verdad.
Por el contrario, queremos dar un buen servicio, porque de nuestro trabajo
diario surge el sustento para las familias de alrededor de 400 mil trabajadores
del transporte público, pero a precios razonables.
-o0o-
Contacto:
Patricia Retana
información@difunet.com
difunet1@prodigy.net.mx
difusión_difunet@prodigy.net.mx
04455-2260-4539
01 (55) 5521-422 |