HOY LAS LETRAS MEXICANAS GOZAN DE
BUENA SALUD: AVILÉS FABILA
Odense,
Dinamarca, a 22 de septiembre de
2008
El
escritor y periodista René Avilés
Fabila celebró hoy su tercera
conferencia sobre la Literatura
Mexicana, en este caso la
contemporánea, en la Universidad de
Odense, a dos horas de Copenhague,
donde afirmó que “hoy las letras
mexicanas gozan de buena salud” y
añadió “estamos ya en otro mundo, el
de nuestros días” aunque “sin la
narrativa de la Revolución serían
otros”.
“Esta, la generación a la que
pertenezco, tiene características
especiales. Yo la describí con algún
cuidado en un largo artículo, La
mía, una generación sin generación”,
destacó en esta ciudad de Dinamarca.
Durante el recorrido por las letras
mexicanas contemporáneas René Avilés
Fabila retomó los principales
sucesos sociales que marcaron las
líneas impresas por los más
significativos autores de nuestro
país.
Transcurre el 68 y “la Revolución
muere violentamente cuando fuerzas
militares y policíacas, en una
maniobra conjunta, asesinan de golpe
a más de quinientos estudiantes y
encarcelan a cientos de jóvenes,
intelectuales y académicos, entre
ellos al escritor José Revueltas.
Como en el sexenio anterior, habían
puesto en prisión a David Alfaro
Siqueiros”.
“Me tocó estar en medio de aquella
muchedumbre que corría desesperada
de un lado a otro huyendo de las
balas, viendo a mis compañeros
morir. En esos momentos, México se
había colocado, con alguna
discreción, al lado de Estados
Unidos y sólo mantenía relaciones
con Cuba a causa de las tradiciones
diplomáticas nacionales de no
intervención y autodeterminación de
los pueblos. De ello dejé constancia
en una novela que originalmente
apareció publicada en Buenos Aires,
en 1971: El gran solitario de
Palacio”, recordó.
La literatura de 1968 sirve de
memoria para que los mexicanos no
olviden la represión y las muertes,
juzga a los responsables y,
seguramente, es de inmensa utilidad
para que el país sufra
transformaciones positivas. Para
muchos es incluso un parte aguas,
dijo en la Universidad de Odense
ante un nutrido grupo de alumnos
interesados en la literatura
Latinoamericana y Mexicana.
Justo en esa década, dijo el
conferenciante, se presentaron
sorpresas, junto a la interesante
generación que retoma más de
Contemporáneos su gusto por la
literatura europea, formada por José
Emilio Pacheco, Juan García Ponce,
Juan José Gurrola, Juan Vicente Melo,
Inés Arredondo, Salvador Elizondo,
que realiza una literatura atractiva
y opuesta entre sí (nada más
distante que De ánimasas a
Farabeuf y a Batallas del
desierto) comienzan a surgir
nuevos nombres menos ligados al
ritmo de la literatura mexicana:
Gustavo Sáinz, José Agustín, Juan
Tovar, Parménides García Saldaña,
entre otros.
“Cada grupo generacional —afirmó
Avilés Fabila— tiene sus
peculiaridades y hay un enorme salto
entre los que nacieron poco antes
que los que hemos sido llamados
De la Onda, no con injusticia
sino con falta de seriedad crítica.
En Estados Unidos, ante públicos
escolares y sus respectivos
profesores, algunos de nosotros
hemos negado una y otra vez
pertenecer a un movimiento más
social que literario llamado ‘La
Onda’”.
Sin embargo, la nueva literatura
mexicana tiene multitud de
presencias. Fatigada “La Onda”,
Borges sobresale como el autor más
influyente del siglo en español, no
es el autor de un libro archifamoso
como puede serlo García Márquez con
Cien años de soledad, es una
auténtica revolución en las letras.
En México es fácil detectar su
benéfica presencia”, aseguró el
escritor y periodista mexicano
durante la semana de México en
Dinamarca.
“Después atravesamos el boom
latinoamericano, al que hoy el
exitoso escritor de origen
colombiano, Fernando Vallejo,
califica irónicamente como un Big
Bang y algún argentino dijo que
de Boom paso a Puf…
Los nombres variaban según quien
hablara, pero en términos generales
eran los más reconocidos autores del
continente: Juan Rulfo, Adolfo Bioy
Casares, Leopoldo Marechal, Augusto
Roa Bastos, Mario Vargas Llosa,
Alejo Carpentier, Carlos Fuentes,
Julio Cortázar, Gabriel García
Márquez, Mario Benedetti, Guillermo
Cabrera Infante, Severo Sarduy,
Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges,
Lezama Lima y otros más”.
Avilés Fabila dijo que el grupo que
se formó hace unos años y que estaba
conformado por autores como Carlos
Montemayor, Jorge Ruiz Dueñas,
Bernardo Ruiz y Marco Antonio
Campos, principalmente, se dispersó
y ahora cada uno se halla cómodo en
su trabajo literario.
Tal es el caso de Montemayor que ha
encontrado en las luchas sociales,
en la guerrilla y en la crítica
política una salida a sus
inquietudes políticas. Bernardo Ruiz
ha entrado en la poesía sin
abandonar la novela, del mismo modo
que Campos se mueve lo mismo en la
prosa que en la poesía.
De edad semejante, Óscar de la
Borbolla ha desconcertado al lector
con fascinantes juegos y ejercicios
de palabras en libros como Las
vocales malditas. Especialista
en filosofía, escritor de vocación,
periodista por divertimento,
recreador de ucronías, logra textos
divertidos e inteligentes,
novedosos, en un país de grandes
cuentistas, de autores de textos
breves como Julio Torri, Juan de la
Cabada, Rafael Solana, Andrés
Henestrosa, Edmundo Valadés,
Francisco Rojas González, Efrén
Hernández, Francisco Tario, Juan
José Arreola, Juan Rulfo, Augusto
Monterroso, Carlos Valdés, Ámparo
Dávila, Eraclio Zepeda, por citar
unos cuantos, explicó el escritor y
periodista.
Para Avilés Fabila por ahora los
integrantes del grupo llamado
Crack, Jorge Volpi y Pedro Ángel
Palou, principalmente, acumulan
reconocimientos. Vale la pena
señalar que Volpi conquistó el
Premio de Novela Biblioteca Breve,
lo que ha abierto paso a la
internacionalización de los más
jóvenes.
“Debajo de todos ellos —aseguró—,
existen tendencias, movimientos,
posturas, de escritores que inician
llenos de entusiasmo y esperanzas.
No importa que al asumir la vocación
literaria seleccionen un camino
complejo, con dificultades y sin
posibilidades económicas”.
Así, “como no es fácil encontrar
medios impresos que acojan su
trabajo, recurren a talleres,
solicitan becas, crean modestas
revistas donde publicar o
abiertamente presentan su trabajo en
Internet, recurren a blogs y
a páginas Web, según sus recursos.
La red está llena de de narradores y
poetas que esperan ser leídos y
descubiertos, en México y en otras
latitudes”.
Finalmente, Avilés Fabila destacó
que “si Fuentes o Paz (y ninguno
más) han hallado en otros países las
críticas necesarias para valorar su
obra, los que permanecemos en México
tenemos ese enorme e infranqueable
problema. No sabemos con precisión
qué escribimos, cuál es su valor”.
Pero de lo que si dijo estar seguro,
tras este recorrido por los autores
contemporáneos mexicanos es que “la
verdadera historia de las letras
mexicanas está por venir, nada se
gana exaltando hasta el tedio a unas
pocas figuras, dejando de lado a
otras que tendrían que ser leídas
con mayor atención”.